Errores frecuentes al contratar un seguro de responsabilidad civil
Contratar un seguro de responsabilidad civil profesional es una de las decisiones más importantes para cualquier autónomo, pyme o empresa que desarrolle una actividad susceptible de causar daños a terceros. Sin embargo, no todos los profesionales entienden bien cómo funciona su póliza ni qué detalles deben revisar antes de firmar el contrato.
El resultado es que muchos descubren demasiado tarde —cuando ocurre un siniestro— que su seguro no cubre lo que esperaban.
La realidad es que elegir un seguro de responsabilidad civil no se trata solo de buscar el precio más bajo. Se trata de comprender las necesidades concretas de tu actividad, tus riesgos reales y las condiciones específicas que cada aseguradora impone. Una póliza mal contratada puede dejarte sin cobertura ante un daño, una reclamación judicial o una multa derivada de una negligencia profesional.
Este artículo te mostrará los errores más frecuentes al contratar un seguro de responsabilidad civil y, sobre todo, cómo evitarlos. Analizaremos los fallos típicos que cometen muchos profesionales —desde no declarar todas sus actividades hasta ignorar las exclusiones o elegir una cobertura insuficiente— y te daremos consejos prácticos para protegerte con garantías.
En Seguros Lurbe, correduría especializada en seguros de responsabilidad civil en Valencia y en toda España, hemos visto cientos de casos de pólizas contratadas sin asesoramiento adecuado que han terminado en problemas serios. Por eso, te explicamos cómo tomar una decisión informada, evitando errores costosos y garantizando que tu póliza responda cuando realmente lo necesites.
¿Por qué es tan importante elegir bien tu seguro de responsabilidad civil?
Elegir correctamente tu seguro de responsabilidad civil profesional es una decisión estratégica, no administrativa. De ella depende la estabilidad económica de tu negocio y tu tranquilidad personal ante una reclamación. Un simple descuido en la contratación —una cobertura insuficiente, una cláusula mal interpretada o una actividad no declarada— puede convertirse en un problema legal y financiero de gran magnitud.
Las consecuencias de una mala elección
Cuando una póliza de responsabilidad civil no está bien configurada, el riesgo no desaparece: simplemente recae sobre el profesional.
Una reclamación no cubierta por el seguro puede obligar al autónomo o empresa a pagar indemnizaciones, costas judiciales o reparaciones de su propio bolsillo. En muchos casos, esa carga económica puede suponer la ruina de un negocio pequeño o familiar.
Ejemplos reales ilustran esta situación:
- Un fontanero provoca una fuga de agua que daña un edificio y descubre que su póliza no cubría trabajos en altura.
- Una clínica estética recibe una demanda por una reacción alérgica y la aseguradora rechaza el caso porque el tratamiento no estaba declarado.
- Una empresa de eventos sufre un accidente durante el montaje y el seguro no responde porque la cobertura solo aplicaba durante el espectáculo.
En todos estos casos, los profesionales pensaban estar asegurados, pero en realidad no lo estaban para ese tipo concreto de riesgo.
Una mala elección puede derivar en:
- Reclamaciones no cubiertas: exclusiones o límites de cobertura mal interpretados.
- Pérdidas económicas: pago de indemnizaciones, reparaciones o sanciones.
- Problemas legales: demandas judiciales y costes de defensa no incluidos.
- Daño reputacional: pérdida de confianza de clientes y contratistas.
Por eso, antes de contratar cualquier póliza, es esencial analizar qué riesgos reales existen en tu profesión y cómo protegerlos adecuadamente.
La importancia de la especialización sectorial
No todos los seguros de responsabilidad civil son iguales. Una póliza estándar puede funcionar para un autónomo con bajo riesgo operativo, pero resultará insuficiente en sectores más complejos. Cada profesión tiene características y vulnerabilidades específicas, y por tanto necesita coberturas adaptadas.
Por ejemplo:

- En construcción, las reclamaciones suelen implicar daños materiales de gran coste o accidentes laborales. Se requiere cobertura de explotación, patronal y post-trabajo.
- En estética o sanidad, el riesgo está en los daños personales, donde una reacción o lesión puede derivar en demandas por perjuicios físicos o morales.
- En eventos o espectáculos, el riesgo principal son los daños a asistentes, recintos o equipos técnicos.
- En profesiones técnicas (ingenieros, arquitectos, informáticos), las reclamaciones suelen basarse en errores o negligencias profesionales que generan pérdidas económicas a terceros.
Una póliza mal elegida, sin especificar la naturaleza del trabajo, puede quedar obsoleta o inservible ante un siniestro real.
Por eso es fundamental elegir seguros diseñados por sector y con coberturas ajustadas a las exigencias legales y prácticas de cada profesión.
En Seguros Lurbe, las pólizas se clasifican por clústeres sectoriales —construcción, estética y salud, empresas y autónomos— para garantizar que cada actividad reciba una protección adaptada a sus riesgos concretos.
El papel del corredor de seguros
Aquí entra en escena una figura clave: el corredor de seguros, o correduría. Mientras que una aseguradora solo puede ofrecer sus propios productos, un corredor actúa de forma independiente y compara las condiciones de distintas compañías. Su función es defender los intereses del cliente, no los de la aseguradora.
En la práctica, el corredor:
- Analiza el perfil profesional del cliente y los riesgos asociados a su actividad.
- Compara ofertas y coberturas entre varias aseguradoras para encontrar la más adecuada.
- Negocia condiciones y cláusulas específicas que protejan mejor al asegurado.
- Acompaña durante toda la vida del seguro, incluyendo renovaciones, ampliaciones y gestión de siniestros.
Esto último es vital: cuando ocurre un accidente o reclamación, el corredor se convierte en el intermediario técnico y jurídico que defiende al cliente ante la compañía. Gracias a ese papel, los autónomos y empresas pueden afrontar los imprevistos sin enfrentarse solos a la burocracia o al lenguaje legal de las aseguradoras.
En Seguros Lurbe, esta labor de acompañamiento es el eje del servicio. La correduría trabaja con las principales aseguradoras del mercado y, a partir de un estudio personalizado, propone la póliza más equilibrada entre precio, cobertura y protección real.
Esto permite a cada profesional concentrarse en su trabajo sabiendo que, detrás, tiene un respaldo experto que conoce su sector, sus riesgos y sus necesidades.
Los errores más comunes al contratar un seguro de responsabilidad civil
Contratar un seguro de responsabilidad civil profesional es una inversión en protección, pero también un proceso que requiere atención a los detalles. El desconocimiento o la prisa por cerrar una póliza pueden llevar a errores que dejan al profesional desprotegido justo cuando más lo necesita.
A continuación, se analizan los fallos más frecuentes que cometen autónomos y empresas, y cómo evitarlos con una gestión aseguradora adecuada.
1. No declarar todas las actividades profesionales
Este es, probablemente, el error más grave y al mismo tiempo el más común. Cada póliza de responsabilidad civil define con precisión qué actividades están cubiertas. Si el profesional realiza trabajos o servicios diferentes a los declarados en el contrato, la aseguradora puede rechazar el siniestro.
Por ejemplo:
- Un instalador que tiene asegurados trabajos de fontanería, pero también realiza instalaciones eléctricas sin declararlas. Si ocurre un incendio por un fallo eléctrico, la compañía puede considerar que el trabajo no estaba incluido en la cobertura.
- Una esteticista que empieza a ofrecer nuevos tratamientos con láser o micropigmentación sin comunicarlo. Si un cliente sufre una reacción adversa, el seguro puede negar la indemnización.

Esto ocurre porque las aseguradoras calculan el riesgo en función de la actividad declarada. Cada profesión tiene un nivel de exposición diferente: no es lo mismo un trabajo administrativo que una obra de construcción.
Cómo evitarlo:
- Revisa que la descripción de tu actividad en la póliza sea completa y específica.
- Informa a tu corredor de seguros cada vez que amplíes tus servicios.
- No esperes al vencimiento anual: cualquier cambio debe comunicarse en el momento en que se produce.
En Seguros Lurbe, este seguimiento se realiza de manera proactiva, garantizando que la póliza refleje la realidad actual de tu trabajo y cubra todas tus actividades efectivas.
2. Elegir el seguro solo por el precio
Otro error muy extendido es decidir únicamente por el precio más bajo. Un seguro económico puede ser tentador, pero muchas veces la diferencia de coste refleja una diferencia de cobertura.
Las pólizas demasiado baratas suelen tener:
- Coberturas reducidas o limitadas a determinados daños.
- Franquicias elevadas, que obligan al asegurado a pagar parte importante del siniestro.
- Límites económicos bajos, que se agotan fácilmente ante un daño grave.
- Asistencia jurídica insuficiente o restringida.
Por ejemplo, un seguro de 80 € anuales puede parecer un buen negocio, pero si solo cubre 30.000 € de daños y el siniestro asciende a 90.000 €, el asegurado deberá pagar los 60.000 € restantes.
Además, las pólizas más baratas suelen carecer de asesoramiento especializado o de gestión de siniestros personalizada, dejando al profesional solo ante un proceso legal o administrativo complejo.
Cómo evitarlo:
- Analiza siempre qué coberturas incluye la póliza y qué límites tiene.
- Desconfía de los precios anormalmente bajos sin explicación técnica.
- Asegúrate de que el seguro incluya defensa jurídica, responsabilidad patronal (si tienes empleados) y cobertura post-trabajo.
Un seguro de responsabilidad civil profesional bien configurado no es el más barato, sino el que realmente cubre tu riesgo.
3. No revisar la suma asegurada
La suma asegurada es la cantidad máxima que la compañía pagará por siniestro o por año. Es uno de los puntos más importantes de la póliza, y a la vez uno de los más ignorados. Muchos profesionales eligen la cantidad mínima para abaratar la prima, sin darse cuenta de que un solo accidente puede superar ese límite fácilmente.

Ejemplo práctico:
Un instalador realiza una reparación en un edificio y provoca una fuga de agua que afecta a varias viviendas. Los daños suman 180.000 €. Si su póliza cubre solo 90.000 €, la aseguradora abonará esa cantidad y el resto correrá a cargo del profesional.
Cómo evitarlo:
- Calcula la suma asegurada considerando el valor potencial de los daños que podrías causar.
- En sectores como construcción o sanidad, opta por coberturas más altas (mínimo entre 300.000 € y 1.000.000 €).
- No tomes como referencia lo que paga otro profesional: el riesgo varía según la actividad, el volumen de trabajo y el tipo de clientes.
En Seguros Lurbe, cada póliza se ajusta a la magnitud del riesgo, evitando tanto la infra-cobertura (que deja sin protección) como la sobre-cobertura innecesaria (que encarece sin motivo).
4. Ignorar la franquicia
La franquicia es la cantidad fija que el asegurado debe pagar de su propio bolsillo en caso de siniestro. Sin embargo, muchos profesionales ni siquiera saben cuál es la suya o cómo funciona.
Por ejemplo:
Si la franquicia es de 500 € y el siniestro cuesta 400 €, la aseguradora no pagará nada. Si el daño asciende a 2.000 €, la compañía cubrirá 1.500 € y el asegurado pagará los 500 € restantes.
El error está en no calcular la franquicia en función del tipo de riesgo. Una franquicia alta puede parecer útil para reducir la prima anual, pero si se producen siniestros frecuentes, el coste final puede ser superior al ahorro conseguido.
Cómo evitarlo:
- Pregunta cuál es la franquicia exacta de tu póliza y en qué casos se aplica.
- Valora si prefieres una prima algo mayor a cambio de una franquicia más baja.
- Comprueba si la póliza tiene franquicias diferenciadas para daños materiales, personales o económicos.
Una correduría especializada como Seguros Lurbe te ayudará a ajustar la franquicia de manera equilibrada, evitando sorpresas en el momento del siniestro.
5. No leer las exclusiones
Las exclusiones son las condiciones que definen qué situaciones no están cubiertas por el seguro. Ignorarlas es uno de los errores más comunes y, a menudo, el más costoso. Muchos profesionales firman la póliza sin leer las condiciones generales y particulares, confiando únicamente en el resumen comercial.
Las exclusiones más típicas son:
- Actos dolosos o intencionados.
- Multas y sanciones administrativas.
- Daños a bienes propios o de empleados.
- Actividades no declaradas.
- Falta de mantenimiento o negligencia continuada.
Cuando ocurre un siniestro, la aseguradora revisa el contrato y puede rechazar el pago si el daño se encuentra dentro de una de esas excepciones.
Cómo evitarlo:
- Pide siempre las condiciones completas antes de firmar.
- Solicita que el corredor o asesor te explique cada exclusión en lenguaje claro.
- Si una exclusión afecta directamente a tu trabajo, busca una compañía que permita eliminarla o cubrirla mediante cláusula adicional.
En Seguros Lurbe, los asesores revisan contigo las exclusiones punto por punto para que no haya sorpresas cuando más necesites el respaldo del seguro.
6. No incluir cobertura post-trabajo o productos realizados
En profesiones donde los daños pueden manifestarse después de finalizar el trabajo —como construcción, mantenimiento, fontanería, climatización o estética—, la cobertura post-trabajo o de productos realizados es esencial. Sin ella, cualquier daño que aparezca días o semanas después de la entrega no estará cubierto.
Ejemplo:
Un fontanero instala una caldera. Dos semanas después, una fuga provoca una inundación. Como el siniestro ocurre después de entregar el trabajo, el seguro no lo cubre si la póliza no incluye esta extensión.

Este tipo de incidentes son muy frecuentes, especialmente en sectores técnicos o manuales, y sus costes pueden ser elevados.
Cómo evitarlo:
- Comprueba que tu póliza incluya cobertura de productos o trabajos realizados.
- Si no aparece, solicita añadirla con un suplemento.
- Revisa si tiene límite temporal (por ejemplo, hasta 12 meses después de la entrega).
En Seguros Lurbe, esta cobertura se integra de forma automática en las pólizas de los sectores más expuestos, como construcción y estética, evitando huecos de protección.
7. No revisar la póliza cada año
Las empresas y profesiones cambian: aumenta la facturación, se amplía el equipo, se adquiere maquinaria nueva o se diversifican los servicios. Sin embargo, muchos profesionales renuevan su póliza cada año sin actualizarla, creyendo que todo sigue igual. El resultado es una póliza obsoleta que no se ajusta al riesgo real.
Ejemplo:
Una empresa de reformas que pasa de tres a diez empleados o incorpora trabajos de gas y electricidad. Si su póliza no se actualiza, puede quedar fuera de cobertura en caso de accidente.
Cómo evitarlo:
- Revisa tu póliza antes de cada renovación.
- Informa de cualquier cambio en la actividad, volumen o personal.
- Solicita al corredor un análisis anual gratuito para confirmar que la póliza sigue siendo adecuada.
En Seguros Lurbe, esta revisión se realiza automáticamente para todos los clientes, garantizando que la protección evolucione al mismo ritmo que el negocio.
H2: Cómo evitar estos errores (guía práctica)
Evitar los errores más comunes al contratar un seguro de responsabilidad civil profesional no requiere suerte, sino información, planificación y asesoramiento. Las pólizas de RC no son productos genéricos: cada profesión, cada empresa y cada autónomo necesitan un traje a medida.
A continuación encontrarás una guía práctica con los pasos esenciales para contratar tu seguro con garantías y evitar sorpresas desagradables cuando ocurra un siniestro.
1. Analiza tu actividad y tus riesgos reales
El primer paso es conocerte a ti mismo: entender qué haces, cómo lo haces y qué consecuencias tendría un error o accidente en tu trabajo. No todos los riesgos son visibles. Algunos, como los daños económicos derivados de una mala praxis, pueden ser más graves que un daño material.
Ejemplos:
- Un instalador puede provocar una fuga o un cortocircuito.
- Una clínica estética puede enfrentarse a reclamaciones por reacciones cutáneas.
- Un arquitecto puede ser demandado por un cálculo estructural erróneo.
Reflexiona sobre:
- Los materiales o equipos que utilizas.
- El tipo de clientes que atiendes (particulares, empresas, administraciones).
- El alcance económico de los posibles daños.
Cuanta más información proporciones a tu corredor de seguros, más precisa y efectiva será tu póliza.
En Seguros Lurbe, este análisis se realiza antes de contratar, mediante una evaluación profesional del nivel de exposición al riesgo.
2. Compara varias aseguradoras antes de contratar
No todas las compañías ofrecen las mismas condiciones ni las mismas exclusiones. Algunas son más competitivas en construcción, otras en sanidad o estética. Contratar sin comparar es como comprar una herramienta sin mirar si sirve para el trabajo que vas a hacer.
Una comparación profesional debe incluir:
- Suma asegurada total y por siniestro.
- Franquicias aplicables.
- Coberturas incluidas y opcionales.
- Exclusiones relevantes.
- Asistencia jurídica y tiempos de respuesta.
Aunque existen comparadores automáticos en internet, solo una correduría independiente puede ofrecer una comparación verificada, personalizada y sin sesgos comerciales.
En Seguros Lurbe, el equipo técnico analiza las ofertas de distintas aseguradoras para identificar la que mejor se adapta a tu actividad y presupuesto, sin comprometer la protección.
3. Lee y entiende tu póliza antes de firmar
Parece obvio, pero la mayoría de los problemas surgen porque el asegurado nunca leyó las condiciones completas. Las exclusiones, límites, franquicias o cláusulas de renovación están siempre detalladas por escrito. No basta con el resumen comercial o lo que “te dijeron que cubría”.
Dedica tiempo a revisar:
- Qué daños cubre la póliza (personales, materiales, económicos).
- Qué circunstancias están excluidas.
- Cuál es el límite máximo por siniestro y por año.
- Qué ocurre si cambias de actividad o amplías servicios.
Si algún punto no queda claro, pide explicaciones antes de firmar. Un buen corredor debe traducir el lenguaje jurídico del contrato a términos comprensibles.
En Seguros Lurbe, esta revisión se hace junto al cliente, punto por punto, asegurando que nada quede en la sombra.
4. Consulta siempre con una correduría especializada
La elección de la correduría es tan importante como la del seguro. Una correduría de seguros independiente no pertenece a ninguna compañía y trabaja exclusivamente para ti. Su función es comparar, asesorar y acompañar durante todo el proceso: contratación, renovación y siniestros.
Ventajas de contar con una correduría como Seguros Lurbe:
- Acceso a todas las aseguradoras líderes del mercado nacional e internacional.
- Asesoramiento personalizado por sector profesional (construcción, estética, hostelería, empresas técnicas…).
- Negociación de condiciones especiales según tu perfil de riesgo.
- Gestión integral de siniestros, actuando como intermediario técnico y legal ante la compañía.
En Lurbe comparamos las principales aseguradoras del mercado para ofrecerte la mejor cobertura y precio para tu actividad profesional.
El corredor es tu escudo técnico y jurídico. Si ocurre un siniestro, no estarás solo: tendrás un profesional que defiende tus intereses frente a la aseguradora.
5. Actualiza tu póliza cada año
Tu negocio no es estático: crece, cambia, se diversifica. Sin embargo, muchas empresas renuevan automáticamente su seguro sin revisar si sigue ajustado a su realidad. Una póliza desactualizada puede ser tan peligrosa como no tener seguro.
Revisa anualmente:
- Si tu facturación ha aumentado.
- Si has incorporado empleados o maquinaria.
- Si ofreces nuevos servicios o trabajas en zonas diferentes.
- Si tus contratos exigen coberturas específicas (por ejemplo, obras públicas o franquicias).
Actualizar la póliza no siempre implica pagar más: a veces permite ajustar el coste o mejorar coberturas.
En Seguros Lurbe, cada renovación incluye un análisis gratuito del riesgo y una comparativa de mercado actualizada.
6. Pide asesoramiento en caso de duda o siniestro
Muchos errores no se producen al contratar, sino al gestionar el seguro cuando ocurre un siniestro. Avisar tarde, no conservar pruebas o no seguir el protocolo puede complicar el pago de la indemnización.

Consejos clave:
- Notifica cualquier incidente en cuanto ocurra.
- Guarda fotos, facturas o informes técnicos.
- No admitas culpa sin consultar a tu corredor.
- Pregunta siempre antes de realizar reparaciones o gastos.
El corredor se encargará de guiarte paso a paso y de coordinar la comunicación con la aseguradora, garantizando una resolución rápida y justa.
7. Mantén comunicación continua con tu corredor
El seguro no es un contrato que se firma y se olvida. Las circunstancias cambian, y la única forma de mantener la cobertura alineada con tu negocio es mantener el contacto regular con tu corredor. Un simple correo o llamada puede evitar lagunas de cobertura o malentendidos.
En Seguros Lurbe, los asesores mantienen contacto directo con los clientes: actualizan pólizas, avisan de cambios legales y recomiendan mejoras sin coste adicional. Así, el profesional se siente acompañado, informado y protegido durante todo el año.
Beneficios de contratar con una correduría experta como Seguros Lurbe
Contratar un seguro de responsabilidad civil profesional no debería hacerse a ciegas. La póliza que protege a un arquitecto no es igual a la que necesita un tatuador, ni la de una clínica estética se parece a la de un electricista.
Cada profesión implica riesgos, normativas y responsabilidades diferentes. Por eso, la figura de una correduría especializada marca la diferencia entre tener un seguro “en regla” y tener un seguro que realmente responde cuando lo necesitas.
Seguros Lurbe, con sede en Valencia y cobertura en toda España, se ha consolidado como una correduría de referencia en el ámbito de los seguros de responsabilidad civil para autónomos, pymes y empresas. Su método de trabajo se basa en cinco pilares fundamentales que garantizan una protección completa, personalizada y transparente.
1. Comparativa independiente de aseguradoras
Una correduría no pertenece a ninguna compañía de seguros: trabaja para el cliente, no para la aseguradora. Esa independencia permite comparar decenas de pólizas de distintas entidades y seleccionar la que mejor se adapta a las necesidades reales de cada profesión.
El equipo de Seguros Lurbe analiza las ofertas del mercado atendiendo a criterios técnicos y no comerciales:
- Nivel de cobertura y exclusiones.
- Suma asegurada y franquicia.
- Solvencia y reputación de la aseguradora.
- Rapidez de respuesta ante siniestros.
Esto significa que el cliente obtiene una visión objetiva, con opciones contrastadas, sin cláusulas ocultas ni sobrecostes innecesarios.
En lugar de encajar al profesional en un producto predefinido, Lurbe adapta el producto al profesional.
- Ventaja clave: gracias a su independencia, Seguros Lurbe puede negociar condiciones especiales y descuentos con aseguradoras líderes, obteniendo mejores precios sin sacrificar coberturas.
2. Personalización real por profesión
Uno de los mayores errores en el sector asegurador es ofrecer pólizas genéricas. En la práctica, cada profesión tiene su propio mapa de riesgos, por lo que la personalización no es un lujo, sino una necesidad.
Seguros Lurbe diseña sus pólizas por clústeres sectoriales, fruto de años de experiencia con profesionales de todos los ámbitos:
- Construcción y oficios técnicos: albañiles, electricistas, fontaneros, instaladores, carpinteros…
- Estética y salud: centros de estética, clínicas, tatuadores, peluquerías, fisioterapeutas…
- Empresas y autónomos de servicios: organizadores de eventos, informáticos, arquitectos, abogados o gestores.
Cada tipo de póliza incluye coberturas específicas, como:
- Post-trabajo (daños que aparecen tras finalizar el servicio).
- Responsabilidad patronal (daños a empleados).
- Defensa jurídica ampliada.
- Daños por negligencia profesional o productos defectuosos.
Gracias a esta especialización, el cliente obtiene una cobertura ajustada a su actividad concreta, sin pagar por servicios innecesarios ni dejar lagunas sin cubrir.
3. Revisión anual incluida
Las empresas cambian, y con ellas sus riesgos. Un error habitual es mantener la misma póliza durante años sin actualizarla. Seguros Lurbe ofrece una revisión anual gratuita para todos sus clientes, garantizando que la póliza siga reflejando la realidad del negocio.
Durante esta revisión, se analiza:
- Si la actividad o facturación ha cambiado.
- Si se han incorporado nuevos empleados o maquinaria.
- Si existen nuevos tratamientos, productos o servicios que deban declararse.
- Si las condiciones del mercado permiten mejorar el precio o la cobertura.
Esta auditoría periódica evita dos situaciones muy comunes:
- Infra-cobertura: cuando el seguro se queda corto y no cubre nuevos riesgos.
- Sobre-cobertura: cuando se paga por coberturas que ya no son necesarias.
4. Gestión de siniestros directa

Uno de los momentos más críticos para cualquier profesional es cuando se produce un siniestro. Ahí es donde se demuestra el valor real del seguro… y del corredor.
En Seguros Lurbe, la gestión de siniestros es directa y personalizada. El cliente no tiene que enfrentarse a llamadas interminables, formularios o departamentos impersonales: la correduría se encarga de coordinar todo el proceso con la aseguradora, actuando como mediador y defensor de los intereses del asegurado.
Su equipo técnico revisa cada caso, recopila la documentación necesaria y supervisa que la indemnización o reparación se realice correctamente. Esto reduce los tiempos de espera y evita los típicos conflictos por interpretaciones contractuales.
- Ventaja práctica: el cliente no habla con máquinas ni call centers, sino con un profesional que conoce su caso, su póliza y su historial, garantizando un trato humano y resolutivo.
5. Acompañamiento jurídico y técnico
Además de la protección económica, un buen seguro de responsabilidad civil debe ofrecer respaldo legal. En caso de reclamación o demanda, la correduría actúa como intermediaria entre el asegurado y los abogados de la compañía, asegurándose de que la defensa sea adecuada y los tiempos de respuesta, ágiles.
Seguros Lurbe proporciona:
- Orientación jurídica preventiva: cómo actuar ante reclamaciones, inspecciones o incidentes.
- Asesoramiento durante el siniestro: redacción de escritos, envío de notificaciones y recopilación de pruebas.
- Supervisión del proceso legal y técnico hasta la resolución final.
Este acompañamiento es esencial, sobre todo para autónomos o pequeñas empresas que no disponen de departamento legal propio. Gracias a esta asistencia, los clientes de Lurbe no enfrentan solos la burocracia ni las reclamaciones judiciales, y cuentan con apoyo experto desde el primer momento.
Confía en profesionales
Contratar con una correduría experta como Seguros Lurbe significa contar con un equipo que te conoce, te asesora y te acompaña durante todo el ciclo del seguro: antes, durante y después del siniestro. No eres un número de póliza, sino un profesional con nombre, oficio y necesidades específicas. Confía tu tranquilidad a expertos en responsabilidad civil profesional.
En Seguros Lurbe, analizamos tu actividad, comparamos las principales aseguradoras del mercado y diseñamos una póliza hecha a tu medida.
Llámanos al 629 287 901 o completa el formulario de contacto y recibe asesoramiento personalizado sin compromiso.
Protege tu negocio, tu reputación y tu futuro con el respaldo de una correduría que lleva más de 30 años defendiendo los intereses de profesionales en toda España.
Preguntas Frecuentes (FAQ SEO)
1. ¿Qué documentación necesito para contratar un seguro de responsabilidad civil profesional?
Para contratar un seguro de responsabilidad civil profesional, la correduría necesita algunos datos básicos:
- Descripción detallada de tu actividad o profesión.
- CIF o NIF y datos de contacto.
- Facturación anual aproximada o volumen de negocio.
- Número de empleados (si los hay).
- Información sobre tratamientos, servicios o productos ofrecidos.
Con esta información, Seguros Lurbe puede comparar entre aseguradoras y ofrecer una póliza ajustada a tu perfil y nivel de riesgo, sin coberturas innecesarias.
2. ¿Puedo cambiar de compañía si ya tengo una póliza activa?
Sí. Puedes cambiar de aseguradora cuando quieras, pero debes notificar la baja con al menos un mes de antelación antes de la renovación.
Una correduría como Seguros Lurbe se encarga de todo el proceso de traspaso para que no haya periodos sin cobertura ni duplicidades. Además, puede analizar tu póliza actual y mejorarte las condiciones sin perder antigüedad ni protección.
3. ¿Qué pasa si mi póliza tiene lagunas de cobertura?
Las lagunas de cobertura —actividades no declaradas, sumas insuficientes o exclusiones relevantes— pueden dejarte sin protección en caso de siniestro. Por eso, es vital revisar la póliza periódicamente.
En Seguros Lurbe, el equipo realiza una revisión anual gratuita y, si detecta huecos, propone ampliaciones o cláusulas adicionales para evitar cualquier riesgo.
4. ¿Cómo sé si la suma asegurada es suficiente para mi negocio?
Depende de tu sector y del valor de los daños que podrías causar a terceros. Como referencia general:
- Profesiones técnicas o sanitarias → entre 300.000 € y 1.000.000 €.
- Oficios de construcción y mantenimiento → entre 150.000 € y 600.000 €.
- Profesiones administrativas o de bajo riesgo → a partir de 100.000 €.
Tu corredor puede ayudarte a calcular una suma asegurada adecuada según tu nivel de exposición y tus contratos con clientes o administraciones.
5. ¿Qué diferencia hay entre contratar con una aseguradora y una correduría?
Una aseguradora solo puede ofrecer sus propios productos; su objetivo es vender su póliza. Una correduría como Seguros Lurbe trabaja de forma independiente, comparando ofertas de distintas compañías y defendiendo los intereses del cliente. Esto garantiza coberturas más amplias, precios ajustados y asesoramiento continuo durante toda la vida del seguro.
6. ¿Qué sucede si tengo un siniestro y mi actividad no está declarada?
Si realizas un trabajo no incluido en tu póliza, la aseguradora puede rechazar el siniestro. Este es uno de los errores más costosos y comunes. Por eso, cada vez que amplíes tus servicios o cambies de sector, debes comunicarlo a tu corredor para actualizar el contrato. En Seguros Lurbe, este seguimiento se hace automáticamente para evitar que una omisión te deje sin cobertura.
7. ¿Cuánto tarda en entrar en vigor el seguro de responsabilidad civil?
Normalmente, el seguro entra en vigor desde el momento en que se firma la póliza o se paga la primera prima, salvo que se establezca otra fecha. En algunos casos, puede existir un periodo de carencia de 24 a 48 horas para determinadas coberturas. Tu corredor te informará exactamente cuándo empieza a ser efectiva tu protección.
8. ¿Puedo fraccionar el pago del seguro de responsabilidad civil?
Sí. La mayoría de pólizas permiten pago mensual, trimestral o semestral, sin coste adicional o con recargos mínimos. Esto facilita la gestión financiera de autónomos y pequeñas empresas.
En Seguros Lurbe, se ofrecen planes flexibles para adaptar el pago a tus necesidades sin comprometer la cobertura.
9. ¿Se puede contratar el seguro online?
Sí. Puedes solicitar tu seguro de responsabilidad civil profesional online a través del sitio web de Seguros Lurbe. Solo necesitas rellenar un breve formulario con tu actividad y datos de contacto. Un asesor especializado te llamará para completar la información y ofrecerte un presupuesto personalizado, sin compromiso.
10. ¿Seguros Lurbe trabaja con todas las aseguradoras o solo con algunas?
Seguros Lurbe colabora con las principales aseguradoras del mercado nacional e internacional, seleccionando en cada caso la opción más adecuada para el perfil del cliente.
Esto incluye compañías líderes como Allianz, AXA, Generali, Zurich, Mapfre, Reale, entre otras. Esa independencia garantiza que la recomendación sea objetiva, técnica y ajustada al riesgo real de cada profesión.
Elegir y gestionar correctamente tu seguro de responsabilidad civil profesional puede ser la diferencia entre trabajar tranquilo o enfrentarte a un problema económico serio.
Una correduría experta como Seguros Lurbe no solo te ayuda a contratar la póliza adecuada, sino que te acompaña, te asesora y te defiende en cada etapa.
